banana connection

Las redes sociales lo controlan todo. Hasta ahí, estaremos todos más o menos de acuerdo. Tanto es así que los niños se han quedado fuera de esta revolución social. Puede que no sea estrictamente necesario que un niño de 8 años tenga a sus amigos reunidos en una red social cuando lo que deberían hacer es salir al parque a que les de el aire. Pero, si vamos a jugar a esto, jugaremos todos.

Mateo, a sus 10 años, ya se había percatado de que estaba fuera del mundo digital, y consideraba que él también era digno poseedor de una cuenta en Facebook. Sin embargo, su padre no estaba tan de acuerdo ya que ésta se ha convertido en un coladero poco fiable. Mateo, como buen niño, no pretendía dejarlo estar y sugirió a su padre que crease una red social para él y sus amigos.

John Echeverry, padre del precoz emprendedor, decidió seguir adelante con el proyecto y fue la idea de su hijo la que utilizó como proyecto final de un máster que estaba haciendo en ese momento. ¿Cómo llamarían a la nueva red social? Banana Connection no es producto del azar, sino de una concienzuda reflexión por parte de Mateo. ¿Por qué Apple se llama Apple si no tiene nada que ver con manzanas? Si Steve Jobs podía ponerle ese nombre a su empresa, él podía ponerle Banana a la que fuese la suya propia. Y eso fue lo que hizo, mucho antes de lo que él se habría figurado, Mateo había fundado su primera empresa y se llamaba Banana. Si esta parte de la historia ya es bonita, lo que viene es aún mejor.

Uno de los objetivos de la red social es preparar a los niños para este mundo, enseñándoles los riesgos y las ventajas. Crear un entorno digital adecuado a su edad con contenidos que fomenten su creatividad y la comunicación, el respeto y el valor social. Esto es, aprender a sumar con cuadernillos rubio, antes de poder usar la calculadora.

El segundo de los objetivos, y tratándose de niños muy importante, era crear un entorno de privacidad y libertad para ellos pero sin dejarlos a la deriva. Sus padres debían poder controlarlos sin que sus hijos perdiesen la independencia. Así es como crearon un perfil para padres y una app para el control parental.

La máxima de este estupendástico proyecto es básicamente, educar en lugar de prohibir  y eso, queridos amigos, es una gran iniciativa.

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