Hace poco os contábamos cómo conseguir aire enlatado de distintas ciudades del mundo para regalar y quedar muy bien obsequiando montones de nada, eso sí, envuelta divinamente. Bien, ahora llega la fase dos de este tipo de ideas. Si puedes comprar aire, ¿por qué no vas a poder comprar, y regalar, basura?. Es decir, si pones basura en inglés y le añades el nombre de una ciudad que todo lo que toca se convierte en fabuloso ya tienes un producto que vender. Al hilo de esto mismo es cuando a Justin Gignac se le encendió la bombilla. Gignac comenzó a vender basura neoyorquina (Garbage of New York City) en 2001 para convencer a sus colegas de profesión de cuan importante es el packaging. Es decir, con un buen diseño se vende de todo y cuando decimos de todo, es de todo. ¿Cómo era eso de que el hábito no hace al monje?

Gignac decidió que si había algo que nadie en su sano juicio compraría, eso era la basura. Así que eso hizo, montó cajitas monísimas llenas de residuos y comenzó así, su particular cruzada. Pues bien, no sabemos si a favor o en nuestra contra intelectual, se han vendido más de 1.300 recipientes de basura. Y no sólo eso, sino que han sacado ediciones limitadas, como por ejemplo la edición que recoge los deshechos del 24 de julio de 2011, día en el que se legalizó el matrimonio gay en el estado de Nueva York. Los precios del invento oscilan entre los $50 y los $100. ¿Qué os parece? Desde luego la idea ha alcanzado su propósito inicial.

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