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Que os lo tenemos dicho, que saber cómo hacer storytelling ¡es muy importante! Por eso os presentamos la primera edición del Congreso Storytelling Works que se celebrará en Monzón los próximos 23 y 24 de octubre. Su manifiesto proclama que no son un congreso más y pone el listón muy alto. La temática central serán las últimas tendencias creativas que están revolucionando el mundo de la publicidad y la comunicación del siglo XXI.

Este evento está planteado como una convivencia de dos jornadas entre ponentes y asistentes, que podrán compartir espacios, co-inspirar y hacer networking. Asimismo pretende ser una fuente de inspiración y análisis tanto para profesionales del sector como para estudiantes, emprendedores y empresarios interesados en conocer las últimas tendencias en publicidad, marketing y comunicación.

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Los mismos congresos de siempre

“Los cactus sobreviven años y años, aunque en su entorno no pase nada de nada” (richard wakefield).
Tengo la sensación de que algunos congresos, simposiums, jornadas, conferencias y seminarios de comunicación publicitaria son una interminable sucesión de tópicos. Tópicos avalados por referentes bibliográficos, pero  que no aportan nada al sector. Ponencias previsibles, recicladas y remezcladas. Power points largos y tediosos. Intervenciones de auto-promoción. Charlas egocéntricas. Ejercicios de estilo sin base.
No puedo evitar pensar que en ocasiones se organizan para decir que se han organizado y se asiste para decir que has asistido. Conseguir el certificado parece ser el único objetivo válido en un espacio frío, distante y poco propicio a la interacción. Me gustaría saber si alguien ha pensado en el insight, si alguien ha pulsado la opinión de los públicos o es consciente de los temas que realmente interesan.Quisiera saber por qué no hay lugares para la reflexión conjunta, la opinión, la experimentación, el atrevimiento o incluso la diversión. Me pregunto si darle vueltas a lo mismo una y otra vez tiene sentido. Me pregunto dónde está la creatividad y la emoción. Busco (sin encontrar) propuestas nuevas, conclusiones sorprendentes, publicaciones que sean un referente y una puerta hacia el futuro. Me preocupa que los comités científicos estén formados a veces por funcionarios anticuados y comunicadores desfasados. Noto que la falta de pasión invade los auditorios.Percibo que nos queremos auto-justificar, pero nos ahogamos en el convencionalismo y la corrección académica. Creo que tenemos que investigar para descubrir y para aportar. Tenemos la obligación de demostrar que en la universidad y en la profesión hay cocosprivilegiados que van por delante de los acontecimientos. Hace mucho que no veo vibrar a una sala de actos. Se inician eventos sin concepto, sin sorpresas y con el cronómetro en la mano.

Necesitamos formarmos, aprender y mejorar. No quiero sobrevivir a un congreso, quiero vivirlo, disfrutarlo, sentirlo, que se me ponga la piel de gallina o tenga ganas de levantarme, aplaudir y decir “bravo, bravo”… tal vez soy un ingenuo y no entiendo que así funcionan las cosas… pero cuando veo los ojos brilantes de Jesús Orbea, Josep Rom o Carmen María Alonso, renace mi esperanza.

Más allá de la corrección impecable, quisiera creer que existe la experiencia memorable. Mas allá de la pulcritud y del estricto protocolo, quisiera creer que existe la innovación. Soy consciente del tremendo esfuerzo que requiere montar un acontecimiento de éste nivel. Valoro y respeto el trabajo de los equipos de gestión. Pero a veces piensas  que “ir por ir, es tontería”, mientras lees un programa que ya has leído mil veces.

Richard Wakefield, creativo