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¿Qué es la sorpresa?

Se acabó. It’s over. Ya ha pasado. Se trata de la que es en mi opinión, la época más activa del mundo publicitario.

Todo comienza con la Navidad, el día que John Lewis da el pistoletazo de salida, continúa con las rebajas, llega a un punto de concentración como es descanso de la Super Bowl y se despide con la campaña de San Valentín.

El bombardeo es constante, no conoce límites de formato, lugar u horario. Nos inundan con folletos, anuncios en la tele, banners, promociones, publicidad exterior… la lista es interminable. Cientos de marcas compitiendo por un momento de nuestra atención para intentar seducirnos.

Sin embargo, realizando una reflexión en frío:

  • ¿Cuándo ha sido la última vez que un anuncio os ha sorprendido? Sed serios y honestos con vosotros mismos, ¿con quién si no?
  • ¿Nos sorprenden los anuncios?
  • ¿O estamos ya tan inmunizados que por un lado nos entra y por el otro nos sale?

#1 Imagen destacada

Es cierto que la tarea de captar una atención cada vez más volátil, en un entorno cada vez más competitivo no es precisamente fácil.

En ocasiones echo de menos esa sensación que me provocan algunos anuncios. Esa que me hace gritar: -”!no cambies!”- cuando estoy viendo un anuncio y me doy cuenta de que no tengo el mando a distancia. Nos ha pasado a todos. Esa acción es para mí, un homenaje. Ese grito es una reverencia hacia el trabajo de un equipo. Tal vez sea el homenaje más sutil e imperceptible por el homenajeado del mundo, pero es algo por lo que cada anuncio debería luchar.

Y ahora, analizando el panorama, entiendo que si estáis leyendo estas líneas, seréis de los que, como yo, amáis y sufrís este período a partes iguales. Pero, ¿qué anuncio os ha sorprendido últimamente?
#2 Imagen destacada
¿Ha sido alguno navideño? Si echamos la vista atrás clasicazos como el de Coca Cola, el de la Lotería, el de Freixenet, los de juguetes y turrones vienen a nuestra mente. Al igual que si pensamos en las promociones de las rebajas, los anuncios de la Super bowl o la campaña de San Valentín.

La mayoría de los anuncios cubren expectativas, pero pocos consiguen eso que muchos predican. Tocarnos esa fibra sensible, conseguir un vínculo con la marca y que este vaya conectado a una emoción.

Sinceramente de este período sólo me ha sorprendido un anuncio. Era la noche del 24 de diciembre, Noche buena, si.

#3 Imagen destacada

Rodeado de gente querida, en un momento entrañable y de ilusión, un anuncio me sorprendió.
Me sacó de mi realidad navideña de abrazos, momentos y buenas intenciones, para recordarme que esto es efímero. Que somos imperfectos, que cometemos errores. Que tenemos manías y costumbres, que nos vemos limitados por nuestros miedos… que algún día esos con los que estaba compartiendo ese momento, ellos, en su imperfección, no estarán ahí.

Fue entonces cuando lancé mi pequeño homenaje y grite: “!no cambies!”.

Fue una declaración desgarradora, un homenaje sin destinatario, pero fue honesto. Porque cuando lo más lógico era recordarme, -como hacen el resto de anuncios- que el mundo es un lugar lleno de buenos sentimientos y que la vida era un paraíso, alguien apostó por nadar contra corriente, alguien se arriesgó.

Y me sorprendió.