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La corrupción y la impunidad han contribuido a disparar la pobreza y la violencia en México. Un hecho ampliamente conocido internacionalmente y para nada aislado.

Juanjo Saldivar Gerardo Ortíz, dos estudiantes graduados de Miami Ad School, tuvieron una gran idea para poner en evidencia y denunciar todo esto de forma efectiva:

el corruptourMéxico ocupa el puesto 106 de 177 en el último ranking de Transparencia Internacional, el cual clasifica a los países según sus niveles percibidos de corrupción pública, siendo el número uno el menos corrupto. El 84.4% de los mexicanos cree que los políticos son corruptos, según cifras del Instituto de Estadística y Geografía (INEGI), pero  continuamos siendo apáticos y nos sentimos impotentes, reconociendo apenas la gran magnitud del problema.

Recientemente, el presidente Enrique Peña Nieto, durante una entrevista de televisión, describió la corrupción como un “problema cultural”, lo cual infiere que hay poco que podamos hacer para combatirla. Una declaración que parece enfrentamos a un mal endémico con el no queda otro remedio que convivir. Esta dinámica ayuda a explicar las contradicciones de nuestro país, como que el número de pobres aumenta, con 53.3 millones de personas viviendo en pobreza (el 45.5% de la población, según datos oficiales) y al mismo tiempo se alcanza un nuevo récord de 2.540 multimillonarios y unos considerables 145.000 millonarios, según datos de la firma de investigación WealthInsight. Tan solo en Nuevo León, uno de las economías más pujantes en el país, múltiples episodios y escándalos de corrupción política han ocupado los titulares. Desde supuestos desfalcos económicos, sobornos, tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito protagonizado por los gobernantes, quienes parecen actuar sin consecuencia alguna, dejando al estado bajo un estratosférico endeudamiento.

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El reto fue despertar la conciencia de los ciudadanos sobre la corrupción y la impunidad. Un año antes de las elecciones estatales en Nuevo León, Vía Ciudadana -una ONG anticorrupción que apoya las candidaturas ciudadanas independientes- nos pidió crear una idea para explicar y exponer la corrupción como nunca antes. Buscábamos materializar los millones de dólares perdidos en supuestos actos corruptos cometidos por las personas en poder. Buscamos dimensionar el tamaño del problema, materializando sus consecuencias de una manera diferente para darle mayor visibilidad y abrir conversaciones respecto al tema.

¿Cuáles fueron los objetivos de la campaña?

El objetivo fue difundir nuestro mensaje sobre la corrupción y la impunidad al máximo, para provocar un cuestionamiento y cambio de conciencia en los ciudadanos. Durante 3 meses implementamos una activación en vivo para difundir el mensaje.

¿Cuál fue el target para esta campaña?

Todos los ciudadanos de Nuevo León, con resonancia en México y el mundo.

¿Cómo se llegó a la idea?

Se nos ocurrió que si los políticos actúan cínicamente, necesitábamos también una idea cínica para exponerlos.

¿Cómo sabes que funcionó? 

La activación funcionó como habíamos planeado. Se abarrotaron las entradas y se generó un buzz suficiente para que reconocidos medios en México, Estados Unidos, Canadá, España, Inglaterra, Alemania, Grecia, Perú, Bogotá, Colombia, Venezuela, Argentina, entre otros, publicaran notas sobre el Corruptour. Arrojamos una nueva luz sobre la corrupción política, posicionándola de nuevo como tema en la agenda del país. La gente comenzó a expresar sus opiniones en medio sociales, como una nueva forma divertida de aprender y protestar pacíficamente contra los políticos corruptos. El recorrido en autobús se convirtió en una memoria colectiva y un castigo moral hacia el abuso político. El impacto también llegó a otros estados que ya están buscando replicar el Corruptor.