Pedro Rego es director creativo en McCann y desde hace unos meses profesor de Thinking Strategically en nuestra escuela de publicidad. A Pedro, la experiencia de dar clases en Miami Ad School le ha gustado mucho, sobre todo “ver que los chicos tienen ganas de hacer cosas, de aprender. Reconoce que se lo ha pasado muy bien con los estudiantes, y que en el futuro le gustaría coincidir con alguno de ellos en una agencia. Hemos aprovechado la ocasión para hacerle unas preguntas sobre publicidad y descubrir cómo empezó en este mundo.

1- ¿Por qué decidiste trabajar como creativo de publicidad?

Pues la verdad es que no soy de esos que siempre lo tuvieron claro desde que vieron al perro de Scottex o la cola de la Once, lo que si es verdad es que me encantaban los anuncios como me encantaban los dibujos, el equipo A y el coche fantástico o Galáctica. O sea, que siempre me fue lo de echarle imaginación a la cosa. De muy pequeño montándome historietas con los clics contra los vaqueros de plástico, un poco más mayor dibujando mis propios cómics o escribiendo historietas de aventuras con una letra 10 que me trajeron los reyes… Así que a la hora de decidir a qué me quería dedicar, más o menos sabía que a nada en lo que no hubiera que echarle un poco de cuento. Entonces es cuando sabiendo de mi habilidad para imaginar y de mi limitada capacidad para la constancia decidí que igual estaba bien escribir historietas de 30 segundos mejor que libros de 500 páginas. Me cogieron en la facultad, y poco a poco, me fui enamorando de la publicidad coincidiendo con el visionado de la primera bobina de Cannes que me pusieron en clase. Ahí sí. Ahí dije, pues voy a ser creativo, a ver qué pasa.

2- ¿Cómo fueron tus comienzos?

A través de una conocida me llegó el teléfono de un creativo con el que ella había trabajado en una agencia y con el que me dijo que contactara para que me dijera cómo podía entrar en una agencia. Pobre de mí, le llamé y me dijo que cuando tuviera una carpeta fuera a verle. Con dibujos a lápiz coloreados con Alpino y lo que yo pensaba que eran ideas, le fui a ver unos meses más tarde. Esto fue en segundo de carrera. Tres años y tres carpetas después, por fin le gustó lo que hacía y me dijo, “bueno chaval, esto mola. Voy a ver si te meto de trainee en la agencia”. El creativo en cuestión era Iñaki Bendito, al que estaré agradecido toda la vida por enseñarme a esforzarme y que con trabajo todo se puede, y la agencia era McCann en la que descubrí que esto de la publicidad era una profesión, pero sobre todo un oficio en el que hay que estar despierto y ser como una esponjita, de hecho siempre digo que probablemente cómo más aprendí fue montando cartones de presentación y aprovechando para ver las campañas que hacían “los que sabían”.

3- ¿De qué campañas te sientes más orgulloso en tu carrera?

Pues la verdad es que por suerte de casi todas por unos motivos u otros. Puedo decir que tengo muchas más campañas que me encantan que campañas que no. Sí a alguna tengo especial cariño es por ejemplo a “Leyendas” de Fanta por ser mi primera campaña, más o menos importante y reconocida y mi primer rodaje fuera de España. Y ahora la última que hemos hecho para la AECC y que está a punto de salir al aire, por su carga emocional y la experiencia humana que vivimos en el rodaje.

4- Una campaña que te haya gustado últimamente.

 De los últimos años me encanta, “From the pures water of Tasmania” de la cerveza Boag´s Draught por conservar la magia de la publicidad de siempre.

5- ¿Cómo ha sido tu experiencia de dar clases en  Miami Ad School?

Pues muy enriquecedora y divertida. He descubierto que mi forma de ver la publicidad puede interesar a alguien, o por lo menos disimulan muy bien. También me ha gustado ver que los chicos tienen ganas de hacer cosas, de aprender y descubrir y sobre todo reconocer algún atisbo de esa ilusión que recuerdo que yo tenía cuando empecé en esto. Es muy reconfortante. Me encantaría verlos algún día en la agencia en la que yo esté compartiendo briefings con ellos. Me gustaría que después de mi clase se queden con lo mismo que me quedé después de tener que hacerme tres carpetas para entrar en una agencia aunque ellos lo vayan a tener más fácil, que hay que esforzarse y que con trabajo todo se puede.