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Hace ya unas semanas, el “fracaso” de Banksy en Nueva York ponía bajo el foco lo que la sociedad entiende por arte. El número de ceros y la parafernalia que acompañe a la obra (y que inevitablemente afecta a nuestra percepción) es, con poca duda, lo que le da su valor y no el arte en sí mismo. Hoy, os traemos la prueba por duplicado.

Está claro que quien entiende de arte verá cosas que los demás mortales no podemos. Bien porque no sabemos, bien porque no nos interesa. Pero, el arte ya no es un techo abovedado, ni una Capilla Sixtina. Ni siquiera un Bohemian Rapsody o las Cuatro Estaciones. Se ha abierto tanto, que nadie sabe por dónde le da el aire.

Las obras de Banksy se venden en subasta por cifras astronómicas, y su puesto callejero en NY con sus obras originales a precio de risa, 60$ era la risa concretamente, fue una muestra fehaciente de que el valor es algo subjetivo; de que nos la cuelan demasiado a menudo y de que Banksy es un artista, pero no por sus graffitis (que también), sino porque continuamente nos recuerda lo fácil que somos de poner en ridículo. Aquí la prueba audiovisual para los que aún no lo hayáis visto.

Pero el ser humano es digno de estudio por diversos motivos. Éste es uno de ellos; tras la puesta en escena de Banksy y su posterior comunicado de que no volvería a montar el susodicho puesto. Tres individuos (Dave Cicirelli, Lance Pilgrim y George Cross) decidieron colocar uno exacto al de Banksy, en el mismo lugar, con réplicas de las obras al mismo precio que las originales. Todos los viandantes conocían la falsedad de las obras porque había un cartelito que así lo advertía y sin embargo, se vendió absolutamente todo. Incluido el cartel con que anunciaban el puesto.

Recapitulando: Banksy pone un puesto con sus originales y vende únicamente 8 piezas a 60$. / Unos desconocidos ante la paranoia artística ponen un puesto idéntico y venden hasta el cartel, a pesar de anunciar a los cuatro vientos que son todo copias sin valor. ¿Cómo se come? Aquí os dejamos la segunda parte de esta entrañable historia.

Vía : Animal New York