Los errores se pagan, de los errores se aprende, y todo pasa por alguna razón, o eso dicen. Muchos de los grandes descubrimientos de la historia ocurrieron por casualidad. Así sin comerlo ni beberlo, un buen día, ves los huesos de tu mano a través de unos rayos X o, un descuido en el laboratorio hace que descubras la penicilina y se monta una buena.

La historia de hoy va dedicada a eso precisamente, a los errores, y más concretamente, a celebrarlos. Si no, que se lo cuenten a Sandra Arenas, estudiante de Miami Ad School, quien por un error envió su material fotográfico donde no debía y su vida dio un giro que seguramente no esperaba.

CMYK Magazine lanzó un llamamiento al mundo para encontrar a los Top 100 Nuevos Creativos. Sandra, ya había enviado unas 50 piezas cuando se dio cuenta de que en lugar de al concurso para estudiantes, las había mandado al concurso para profesionales. Tras el shock inicial, intentó por todos los medios contactar con CMYK para subsanar su desliz, pero no tuvo suerte y empezó a perder la esperanza de entrar en el concurso. Sin embargo, cuando todo parecía perdido recibió una llamada, La Llamada. El trabajo de Sandra había captado la atención de los jueces y, cosas del destino, la señorita Arenas, se encontró con una historia patrocinada en la revista CMYK. Quedaron tan impresionados con su trabajo que querían mostrar una colección de sus fotografías mucho más amplia, abarcando desde retratos hasta fotografía de moda.

Esta peruana nacida en Lima, se mudó a Miami en 2001. Estudió artes visuales y cayó rendida ante los encantos de la fotografía. Su carrera en este campo empezó desde cero, pero rápidamente estaba deseando aprender todo sobre iluminación, composición y perspectiva, lo que le llevó a la Miami Ad School en South Beach.

El verano pasado tuvo la oportunidad de hacer un internship en Noruega para CNN.com, precisamente cuando ocurrieron los trájicos bombardeos en Oslo y fue entonces, cuando descubrió el periodismo fotográfico. Por primera vez podía sentir la adrenalina mientras fotografiaba lo que ocurría a su alerededor, le hizo sentir viva.

Actualmente, su pasión le ha llevado a Nueva York, donde ha hecho otros dos internships, uno con la fantástica Annie Leibovitz y otro en Milk Studios.

En un futuro, que auguramos no muy lejano, a Sandra le gustaría montar su propio estudio en NY y no parar de viajar por trabajo. No está nada mal, ¿verdad?

Os dejamos su web para que echéis un vistazo a su genial trabajo y por si os sabe a poco, aquí está su blog.

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